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Análisis: el juicio a Reinaldo Rueda con la Selección Colombia en la Copa América

El técnico tiene como principal objetivo clasificar al Mundial de Catar-2022. ¿Encontró el equipo?

09 Jul 2021 21:05:44Por: SuperTrending
Reinaldo Rueda.

Reinaldo Rueda /AFP

A Reinaldo Rueda le llovieron flores y aplausos cuando fue anunciado como el nuevo entrenador de la Selección Colombia, que venía de dos partidos de espanto, en los que fue goleada por Uruguay y Ecuador.

La nueva corriente intelectual aseguraba que con su llegada le iba a devolver esas raíces del respeto por el buen juego, el “toque-toque”, que la posición del ‘10’ volvería a destacarse. Mejor dicho, la Selección de los años noventa volvería a la vida.

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Con todos estos atenuantes, Rueda tendría un trabajo importante qué hacer y Colombia debería revolucionar su juego para “volver a su esencia”. Y eso no fue lo que se vio en la Copa América, la cual será materia de análisis.

El ADN, un eufemismo

El fútbol ha evolucionado y con él, todos los jugadores colombianos. Rueda sabía que esa idea arraigada del “toque-toque” de hace años no es aplicada en la actualidad. La primera razón fue porque la mayoría de los futbolistas nacionales están en Europa, en donde se corre, se mete, se luche, se sube y se baja. Un fútbol moderno de intensidad.

Bajo su mando, partió del 4-4-2, que podía ser un 4-3-3 o un 4-2-3-1 o un 4-3-1-2. Pero más allá del módulo táctico, que podía variar, siempre se mantuvo ese juego vertical por las bandas, en el que mucho se abusó de Juan Guillermo Cuadrado y se encontró al próximo gran referente del equipo, Luis Díaz.

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Habiendo dicho esto, hablar que Colombia volvería a esas raíces era un planteamiento muy facilista, entendiendo el fútbol moderno y la adaptación que Rueda ha tenido de él.

Malas elecciones

Rueda comenzó de menos a más y en ese camino se pudo dar cuenta que debía corregir en el camino. Muchas veces la elección de los jugadores fue equivocada y no eran los que se necesitaban para los partidos.

Pero más allá de la elección, el problema real estaba en la ubicación. A Edwin Cardona se lo usó por la banda izquierda, pero su físico y poco conocimiento del puesto dejaba un vacío en ataque y en defensa; a Rafael Santos Borré solo se pudo ver un partido en el frente de ataque, porque antes se le puso a luchar por la banda derecha a taponar el juego de sus rivales; a Duván Zapata se le puso a jugar por la punta izquierda, cuando su buen nivel se ve dentro del área; a William Tesillo se le utilizó siempre de lateral izquierdo, sin ofrecer nada diferente a un rechazo o un quite defensivo.

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Pero dese el partido contra Uruguay se le vio mejor. Hizo que jugadores que no saben recibir de espaldas, pudieran correr de frente y sentirse más cómodos en su juego. Encontró la mejor versión de Díaz, quien terminó maravillando en el torneo. Vio la posibilidad de que Daniel Muñoz pueda ser la alternancia de Mateus Uribe y constituyó figura a Wílmar Barrios, que no había arrancado jugando con él.

Confianza

Algo que imprimió Rueda fue la confianza en los futbolistas, en saber que se puede seguir estando en la élite del fútbol internacional y se puede competir contra las mejores selecciones. Así lo hizo contra Brasil, Uruguay y Argentina.

Mantuvo a Dávinson Sánchez y Yerry Mina, pese a sus serios problemas en marca, desatención y falta de ritmo, como un voto de confianza para su recuperación. Nunca sentó a Duván Zapata, el gran goleador del Atalanta, que seguirá siendo su ‘9’.

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