Capítulo 17 de marzo - Desaparecidos | Cuatro Caminos

Tres jóvenes desaparecieron en el norte de Bogotá sin dejar rastro alguno. El microtráfico ha sido una de las teorías que más ronda en esta desaparición, pues en la zona donde se les vio por última vez, hay bandas organizadas que se dedican a disputar el territorio para vender drogas.

Una de las familias de los desaparecidos, los Castillo, dicen que las autoridades no les da información sobre la desaparición de su hijo. María Alejandra de Castillo es la madre de Mauricio, un niño de 16 años, muy cercano a sus padres.

Su padre, Henry Castillo, recuerda los últimos momentos con su hijo, pues él deseaba tener una camioneta y su padre decidió dársela de cumpleaños; sin embargo, Henry se arrepiente del regalo, pues al dejarla un día al frente de la casa, desapareció.

La familia Castillo recibió una extraña llamada, eran los ladrones de la camioneta. Los atracadores les pidieron 10 millones por la camioneta y ellos, en vez de denunciar el robo, decidieron dar la recompensa para devolvérsela a su hijo.

Ellos accedieron a las indicaciones de los ladrones y dejaron el dinero debajo de un árbol, cerca de su casa. Lo extraño de la situación es que nunca vieron la camioneta y el miedo que los invadió era perder tanto el dinero de la extorsión, como el carro.

Después que los ladrones recogieron el dinero, recibieron una llamada, donde les indicaron que el carro estaba en un centro comercial. Los Castillo fueron hasta allí y efectivamente encontraron la camioneta. La idea era recuperar todo el dinero perdido, así que Mauricio se puso a trabajar con el carro, llevando los mercados a los barrios cercanos a los cerros de la ciudad. El problema de ese trabajo es que los taxistas, por ejemplo, no suben hasta allá, pues son lugares muy peligrosos y las vías son muy empinadas para carros comunes; no obstante, la camioneta de Henry y Mauricio era perfecta para el trabajo.

Así las cosas, Mauricio invitó a su amigo Juan Esteban a trabajar con él. Máximo Moreno, el padre de Juan Esteban, lo recuerda, pues uno de sus sueños era ser conductor de bus, así como su padre. Aunque todo iba bien y Juan Esteban ganaba dinero por trabajar con su amigo Mauricio, a principios de 2017, Mauricio le contó a su padre algo que lo inquietaba y que sucedía afuera del mercado: sentía que alguien los vigilaba y miraba la camioneta constantemente.

Mauricio Castillo duró 4 meses trabajando en San Cristóbal Norte con el mercado. Un día los hombres, que él mismo refería que lo seguían, se le acercaron. Le preguntaron si él estaba vendiendo la camioneta, Mauricio les dijo que no; no obstante, llamó a su padre para comentarle el ofrecimiento y aun así él le dijo a su hijo que no.

Henry Castillo habló con los dos hombres, grandes y acuerpados y ellos, insistentes, le decían que vendiera la camioneta; sin embargo, él mantuvo su posición y no accedió al ofrecimiento. Tiempo después, Mauricio le comentó a su familia que lo seguían y que seguramente era para robarle la camioneta.

El 22 de febrero de 2017, un nuevo amigo se les unió a Mauricio y Juan Esteban al trabajo: Brayan Montaña. Germán Montaya, su padre, afirma que su hijo era muy apegado a él y que ese día, el 22 de febrero, Brayan le pidió permiso a su padre para trabajar en la camioneta. Germán no le quería dar permiso para ir con sus amigos, sin embargo, accedió y él se fue con sus amigos. Ese fue el último día que vio a su hijo.

Toda su familia, al otro día, salió en búsqueda de Brayan, pero fue un sobrino de Germán el que le dio una trágica noticia: hay otros dos niños desaparecidos, Mauricio y Juan Esteban. María Alejandra, la mamá de Mauricio, lo llamó a las 8:30 p.m. del día anterior, pero él no contestó. Al día siguiente, Henry fue a casa de Juan Esteban a buscar a su hijo, pero Máximo le dijo que ni Mauricio, ni Juan Esteban estaban en su casa.

Ya, sabiendo que 3 niños estaban desaparecidos, fueron a poner una denuncia. La policía les dijo que debían esperar 72 horas para denunciar la desaparición. Germán, el padre de Brayan, comenzó a buscar a su hijo y con ayuda de la comunidad, pudo seguir el rastro de la camioneta de Mauricio, sin embargo, no obtuvo éxito.

El 3 de marzo de 2017, María Alejandra y Henry recibieron una llamada de la policía, quien les dijo que la camioneta había aparecido en el barrio Santa Isabel, en el sur de Bogotá, sin gasolina. Al hacer las investigaciones, las autoridades dijeron que no había rastros de sangre ni de huellas, que determinaran algún asesinato o secuestro de los niños.

La policía quiso dar una recompensa de 40 millones por información del paradero de Brayan, Juan Esteban y Mauricio, pero no obtuvieron respuesta en ese momento. 5 meses después, Germán recibió una llamada en su celular. La persona que lo llamó le dijo que había dejado un mapa en una casa, con la ubicación de los cuerpos de los jóvenes, pues ellos estaban muertos y enterrados. La casa a la que se refería la persona de la llamada era la de los Castillo, por lo que Germán llama a María Alejandra. La carta efectivamente estaba en su casa, por lo que ella la lee y encuentra unas indicaciones donde podrían estar los cuerpos de los jóvenes.

Al día siguiente, los familiares de Brayan, Juan Esteban y Mauricio fueron al lugar que refería la carta, con picos y palas, a investigar si verdaderamente los jóvenes estaban ahí enterrados.

¿Tendrán éxito en encontrar a sus hijos? No se pierda esta investigación de Gloria Lozano y todo el equipo de 4 Caminos.

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