Garzón se atrevió a decir lo que muchos callaban

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Cómo hablar de Jaime Garzón sin mencionar a Heriberto de la calle, ese divertido lustrabotas que entrevistaba a políticos, actores, modelos, reinas de belleza y religiosos, mientras le sacaba brillo a los zapatos de esos ilustres clientes.

 

Fue precisamente ese, el más memorable de los personajes interptretados por el también abogado, filósofo, periodista y gestor de paz, no solo por la sensatez con la que enfrentaba a sus entrevistados sino porque lo representó hasta ese terrible 13 de agosto de 1999 cuandoseis impactos de bala acabaron con su vida mientras se movilizaba en su camioneta.