"Estar en Soldados 1.0 me ayudó a sacar miedos y curar heridas", Arnary

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Desde un inicio, Arnary se perfiló como uno de los favoritos, no solo de los televidentes, que veían en él, toda la fuerza física para desempeñarse con éxito en las pruebas, sino también de sus superiores, quienes le recalcaron su capacidad de compañerismo, apoyo y esfuerzo.

Su compromiso, pensamiento maduro y trabajo en equipo, siempre estuvieron presentes. "Me da mucho gusto que usted sea un embajador del Ejército Nacional porque sé, que va a llevar en alto en nombre de esta institución. Gracias por haber hecho de este, un pelotón diferente, éxitos" le aseguró la teniente Rojas.

Sin embargo, en la última etapa de Soldados 1.0, debido al agotamiento mental y físico, mismo que por primera vez, lo ubicaba en los últimos lugares de la competencia, fueron desanimando al bogotano, lo que lo llevó a tomar la determinación de que ya era hora de colgar las botas y regresar a su vida civil. 

"Ya no me sentía bien, quería descansar y recuperarme psicológicamente. Viví la experiencia y me siento orgulloso de lo que aprendí", dice Diego.

Haber entrado en el grupo de los ocho finalistas y hacer el juramento de bandera ante el Ejército Nacional, fue para Arnary suficiente para sentirse un ganador, pues asegura que es un honor convertirse en un embajador de dicha institución.

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Ahora, fuera de la competencia y con la satisfacción de haber desempeñado un buen papel como soldado, el participante cuenta que se radicará por un tiempo en Los Ángeles, para seguir con su carrera profesional y comenzar a incursionar en varios proyectos de Hollywood. Antes de irse, nos reveló detalles de su experiencia en Soldados 1.0.
  
A continuación la entrevista completa: 

 ¿Qué lo llevó a tomar la decisión de querer formarse como un soldado multimisión?

Me pareció una oportunidad única en la vida para poder experimentar la vida militar, el Ejército Nacional es una de las instituciones en Colombia que más admiro, respeto y amo.  Además fue un buen momento para regresar a mi país, sabía que algo bueno saldría de esto y la experiencia que viví fue muy enriquecedora en todo sentido. El Ejército me ayudó a sacar miedos y curar heridas que estaban abiertas.

Usted siempre fue uno de los más opcionados a ganar. ¿Qué cree que le faltó?

Desde un comienzo, me tomé el entrenamiento con mucha seriedad y pasión, pero siento que me faltó estar mejor de salud. Ya no estaba rindiendo bien en la última etapa y mi ritmo había bajado, sumado al agotamiento mental que se veía reflejado no solo en las pruebas sino también en la convivencia.

Con respecto a la convivencia, vimos que en los últimos capítulos tuvo algunos roces con varios de sus lanzas. ¿A qué cree que se debía esto?

La convivencia no es fácil, entre todos tuvimos roces. No es fácil desprenderse del mundo del que veníamos y haber tenido que enfrentarse a estar todo el tiempo con 19 desconocidos y adaptarse al estilo de vida de cada uno, fue en cierta parte también un aprendizaje para todos. Conforme pasaban los días, el estrés, el agotamiento y los deseos de ganar, podían en ocasiones exaltar los ánimos entre el grupo, sin embargo, puedo decir que tengo una buena relación con todos mis lanzas.

¿Qué le dejó su paso por Soldados 1.0?

Aprendí que el Ejército Nacional es una institución increíble, me llevo grandes seres humanos en mi corazón, dejé grandes amigos. Además me dejó la oportunidad de reconocer que aún tengo muchas cosas que mejorar como persona y como profesional, pues sueños se cumplen pero hay que seguir luchando.

¿Cómo te sientes después de haber tenido el privilegio de jurar bandera?

Llegar al Juramento de Bandera para mí fue como ganar el programa. El tema monetario nunca fue un incentivo, era cuestión de orgullo, yo quería ser apreciado por Ejército y llegar al juramento fue demostrar que sí podía ser un soldado y que merecía ese reconocimiento porque lo luché y asumí todo con mucho respeto. Me considero un ganador.

¿A qué lanza se lleva usted en el corazón?

Con todos me la llevé muy bien, nunca hubo un enfrentamiento serio con ninguno. Pero siempre recordaré y apreciaré a mis lanzas Orlando Liñán, Natalia Durán, Juliana Arango y Edward Pinzón, con ellos tenía una conexión especial. Es bien sabido que con el único que nunca pude llevarme bien, fue con Yonathan Rodríguez, pero fue cuestión de feeling no más.

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