MARCO LASSO

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A sus 23 años, Marco Lasso se define como alegre y ganador: “Siempre lo que me pongan a hacer para ganar, lo voy a sacar. Yo no canto, pero si me dicen que tengo que cantar, yo no sé de dónde me va a salir, pero yo lo practico hasta que me sale. Yo no era buen actor y ahora considero que lo soy, ¿por qué?, por querer ser un ganador”.

Marco siempre 'se la ha rebuscado' y por ello ha tenido mil profesiones. “He hecho lo que me pongan: he repartido volantes, vendido productos en una esquina o hasta cargado ladrillo”.

Tiene mucha confianza en sí mismo, tanto que no le gustaría cambiar nada en él pues así es feliz y va "pa’delante" con lo que tiene.

Su actitud entusiasta hace que no le guste la gente negativa y perezosa pues, considera, ellos son el mayor problema de este país que lo que necesita es "gente con actitud, con optimismo, que quiera salir adelante, sin pereza y con disciplina".

Físicamente se describe como "chiquito, negrito, pobre y feo". Pero eso lo tiene sin cuidado, pues sabe que lo suyo es la actitud, la alegría y el sabor. "Yo sé que no soy el man más pinta, puede que para algunas mujeres lo sea, pero lo que yo doy es salsa".

A Marco le parece que 'la pinta' es algo muy banal, por eso quiere sobresalir por su talento, actitud y capacidades intelectuales. Es así como resalta que, por si fuera poco, se ha desempeñado como profesor de matemáticas y economía.

Pero ahí no para su vagar por diversos caminos. Todo parecía indicar que se dedicaría al judo, pues estuvo en la Selección Colombia de ese deporte y fue campeón nacional. Sin embargo, una lesión de rodilla lo obligó a pensar por primera vez en cultivar su intelecto.

“Yo no era buen estudiante, pero en los ocho meses de la recuperación me puse a estudiar y logré entrar a la Universidad del Valle, que no es fácil”, recuerda.

Se graduó entonces como economista y trabajó en la docencia, pero la vida lo hizo cambiar de rumbo una vez más. El rechazo de una beca para estudiar en Alemania –por ello sabe algo de alemán–, problemas económicos y la ruptura con la única mujer con quien ha estado en una relación seria, lo llevaron a buscar una vida nueva. Fue así como terminó siendo youtuber, que es a lo que se dedica con éxito en la actualidad.

Su relación con aquella mujer, a quien se refiere como “mi niña”, empezó cuando ella tenía 13 años. Marco dice que la ayudó a salir adelante porque ella no tenía papá ni mamá. Y después de cuatro años de relación, su amada lo dejó por irse a España.

El joven youtuber se define como enamoradizo y mujeriego. “Dejo como 20 novias en cada ciudad”, precisa. Es así como cree que vivimos en una sociedad que nos ha metido en la cabeza unas costumbres, entre las cuales ser fiel no es importante.

“En Europa es importante ser fiel, pero en Colombia no: eso le meten maña, que una canita al aire. Mi papá tuvo nueve esposas y nueve hijos, entonces yo crecía con eso en la cabeza. Quisiera ser fiel, pero no puedo. Las mujeres son muy bellas y me gustan todas”, comenta con picardía.

Marco se siente orgulloso de su país, su ciudad, su barrio y sus raíces antioqueñas, por parte de papá, y pastusas, por el origen de su mamá. "Soy un pastuso antioqueño que nació en Cali", manifiesta.

Terrón Colorado es su querido barrio en 'La sucursal del cielo'. Su mamá nació en esa patria chica en la que él también vio por primera vez la luz del sol, creció y aún hace su vida. "Doy fe de que de allá también sale gente buena", añade.

Admira a su mamá porque lo sacó adelante en medio de muchas dificultades y dice que gracias a ella es un ganador. Ella es madre soltera y siempre ha querido darle lo mejor. Por eso él trata de corresponderle con sus actos: “No puedo estar en las drogas o la delincuencia por ella. Mi mayor acto de amor es ser un ganador por ella”. 

Cree en Dios y es católico, pero muy abierto a todas las demás creencias. “Yo no vendería mi alma por nada porque mi alma es de Dios. Si Dios me dice debes estar en este programa es porque es lo mejor para mí. Y si me dice, debés estar en tu barrio y dar otro ejemplo, lo haré. Mi alma no es mía, mi alma es de Dios”, concluye Marco al definirse como un hombre de fe.

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