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Reseña de Road 96: cuando la política es el juego

La propuesta de este juego está cargada decisiones que parecen pequeñas, pero que al final pueden marcar el futuro de un país.

27 Ago 2021 13:11:13Por: SuperTrending
Reseña de Road 96: cuando la política es el juego

Reseña de Road 96: cuando la política es el juego

La política en los videojuegos es algo inherente, aunque en momentos no sea la protagonista, siempre está presente en los discursos dentro del guion y el gameplay. Pero esta vez con Road 96 hay una fuerte carga política que nos guía el camino al final, para marcar el destino de una nación.

La propuesta nos pone en una aventura gráfica donde le principal mecánica es elegir diálogos y avanzar para conocer personajes e ir descubriendo los diferentes conflictos. Para que al final encontremos diferentes opciones y veamos el peso de las decisiones.

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¿Qué es Road 96?

Aquí no encarnamos a un personaje como tal, sino a una serie de jóvenes que buscan pasar la frontera de un país ficticio llamado Petria, que es liderado por un presidente opresor, que domina la policía y captura o asesina a los jóvenes que intentan salir del país. Todo esto en medio de unas elecciones y la latente opción de una revolución a cargo de la Brigada, un grupo que busca la libertad a través de la violencia.

Road 96 nos podrá a vivir la historia de varios jóvenes que está en el proceso de cruzar mientras van conociendo una serie de personajes que enmarcan la historia y al mismo tiempo debemos gestionar nuestras opciones de ruta, ya sea en bus, taxi, pidiendo aventón o caminando. Cada elección de estas dos dará parte diferente de la historia y nos podrá en situaciones cambiantes.

De esta forma iremos avanzando mientras llega el día de las elecciones. Nuestras decisiones irán alentando la revolución o el triunfo de Tyrak (el presidente opresor) o de Florres (la candidata salvadora).

Aunque en realidad lo que quiere el juego es mostrarnos a los personajes, sus historias, enredos y situaciones, como que un camionero está escondiendo un secreto, que es buscando por una policía que era la madre adoptiva de un niño genio que decide abandonarla y emprender el viaje por la carretera. También conoceremos a Zoe, una joven que también quiere salir del país, a dos motociclistas bien locos, un taxista que busca venganza y una periodista, Sonya, que hace propaganda al gobierno de turno.

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Todo con un peso política muy fuerte, en el que continuamente se nos invita hablar de la situación del país, de lo que pensamos de las elecciones, de la Brigada y el futuro. Por momentos podremos escapar pasando la frontera, en otras ocasiones seremos arrestados y en otras moriremos en el camino. Así que hay muchas opciones y cada joven con el que empezamos la ruta puede tener un final diferente.

¿Pero todo esto si funciona bien?

Empecemos por el principal problema que tiene le juego: nunca sabemos cuál es la opresión real del presidente Tyrak. Nos dicen que es un presidente malvado y que tiene mal al país, pero en realidad lo que vemos del contexto, en entorno y lo que dicen sus personajes no nos lleva a entender lo mal que está el país y por qué los jóvenes quieren salir. Entonces queda ese vacío de no saber el motivo de lo que estamos haciendo y solo sabemos que es malo, porque es malo y ya.

Las carreteras siempre estén en buen estado, las casas igual, hay negocios, la economía se mueve… Es decir, el país no parece estar tan mal como la gente dice. Aunque eso sí, la policía está claramente dominada y estamos constantemente viviendo situaciones tensas, no muy alejadas de la realidad.

Otro punto que no termina de encajar es Sonya, sin duda el personaje más irritante de todo el juego. Si bien es una caricatura de los medios de comunicación que no logran dividir su línea editorial de la veracidad, Sonya llega un punto de irrealidad que deja de ser creíble y la critica que quieren hacer se sale del camino para que la odiemos no por su mal trabajo, sino por lo mal que está presentada. Es tan evidente que solo es la muestra que, si ese es el tipo de prensa que ‘compra’ un gobierno, claramente Tyrak es el peor dictador del mundo.

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Pero más allá de esto, Road 96 es una aventura de conocer personajes de conocer historias, que por momentos son obvias, pero que cada tanto nos sorprenden y su final… gran momento de tensión, de no saber si nuestras decisiones tuvieron un efecto positivo o negativo. Si bien no terminamos de saber que pasa con varios personajes, es una gran forma de premiar el viaje.

Algo muy interesante de todo esto, es que como podemos encarnar tantos jóvenes y tenemos tantas opciones en el camino, en una oportunidad podemos tener el rol de revolucionario y solo querer la lucha con la Brigada, en otra la mirada enfocada en las elecciones y otra algo más neutro y solo pensando en salir del país. Y así ir rotando para combinar perfiles y ver diferentes reacciones y no ser siempre los mismos.

Con este tipo de juegos siempre surge la pregunta de si nuestras decisiones son realmente influyentes o si solo son desvíos a un mismo camino. Y aunque por momentos los diálogos siempre van a llevar al mismo punto, aquí lo clave es ver cómo todo desemboca en el final o en la resolución de pequeñas situaciones, como salvar a alguien o no, que un personaje tome una decisión o no y así.

El lugar de la política en todo el viaje

Tras los primeros minutos con Road 96 está claro que la idea de los desarrolladores era plasmar la situación de Estados Unidos en medio de las elecciones pasadas con Trump, el muro, la inconformidad de los jóvenes y la clara inclinación de algunos medios.

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Por lo que todo el viaje sirve de excusa para hacer catarsis de todo lo que vivieron durante el último tiempo. Pero también sirve para hablar de las diferentes miradas que hay detrás de una problemática, que en un camino vamos a encontrar diferentes situaciones que nos llevarán a afectar el futuro de alguien o algunos. Que nuestras posturas van a causar incomodidad o alentar otras ideas, que a pesar de estar alejado de un concepto política, somos inherentes a la política y a entrar siempre en esta discusión.

Entonces… ¿Road 96 vale la pena?

Es una gran aventura, quizás con varios vacíos de contexto y exagerando la crítica, casi como obligándote a tener una postura. Así que a lo mejor como concepto pueda desgastarte y al final solo quieras jugar rápido para llegar al final.

Pero en general es un juego en el que las decisiones tienen un peso, que parece imperceptible, pero sí afectan y que no todos vamos a tener la misma experiencia, ni en el mismo orden, ni en el mismo final, ni en los mismos sentimientos.

Si te gusta vivir experiencias para discutir y cuestionarte sobre su argumento, aquí encontrarás algo interesante. Si quieres algo más de acción, mejor sigue de largo.

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