Salud y Vida

La lucha por legalizar la eutanasia: "Amo vivir, pero quiero morir"

La activista que empezó a defender la idea y hoy es paciente de la eutanasia, sigue en la pelea.

La polémica sobre la eutanasia

Activista pelea por legalizar la eutanasia / Pixabay

30 Abr 2021 07:20:16Por: SuperTrending

"Amo vivir, pero quiero morir", afirma Cecilia Heyder, una enferma terminal que lidera la discusión sobre el establecimiento de una ley de Eutanasia en Chile que le permita morir de forma digna, en su última gran batalla.

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A sus 54 años, y una vida de activismo social enfocada en causas de derechos humanos, Cecilia lucha desde hace años para que el Congreso chileno apruebe una ley que legalice la eutanasia sin imaginar que en el camino ella misma la iba a requerir tras haber sido "oficialmente desahuciada". 

"Llevo muchos años luchando por una ley de eutanasia sin saber que me iba a tocar, sin saber que la iba a pedir, porque creo en los derechos individuales y soberanos de cada persona", dice a la AFP. 

Sobre sus razones para pedir la eutanasia explica: "Cuando ves que tu vida ya no es la misma, cuando ves que tu vida se acaba y que ya no vas a poder salir a marchar, a hacer lo que más te gusta en la vida, que es encadenarte o protestar, es mejor dar un paso al costado y no seguir sufriendo".

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Heyder padece de cáncer, lupus y un trastorno sanguíneo que la obligan a cuidarse en extremo de cortarse, golpearse o caerse para evitar hemorragias internas. Aunque todavía puede ponerse en pie y caminar, de a poco y muy despacio con la ayuda de una muleta, en su torso usa varios catéteres necesarios para tomar sus tratamientos cada vez que acude al hospital. 

"Tengo un cáncer, no sé si está ya en metástasis porque desde 2015 me niego a ir a un oncólogo. Tengo lupus sistémico eritematoso y hace dos años desarrollé un déficit de factor siete que me causa coagulopatías, hemorragias, mucho sangrado y mucho dolor", explica mientras muestra una de las sondas acopladas a la parte superior de su pecho. Dos veces por semana debe someterse a transfusiones de plasma y opiáceos cada seis horas. "Eso no es vida", dice rotundamente.

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