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La Superliga europea como la Laver Cup de Federer… (Opinión)

El deporte evoluciona y siempre hay que mantener la atención del espectador.

Felipe Villamizar M.

Felipe Villamizar M., periodista Supertrending.

21 Abr 2021 14:37:38Por: SuperTrending

Nunca había visto a Twitter lleno de tantos mensajes románticos como en las últimas 72 horas. El fútbol es el deporte de las masas, por lo que todos pueden dar su opinión. Y como opiniones, todas son válidas. ¿Quién es quién para encasillar al mundo en una sola realidad? Aunque parezca increíble, muchos lo hicieron. Pero peor aún, la creación de una Superliga europea, con los equipos más poderosos del mundo, los de mejor caja, los de más hinchas, los de más seguidores en redes sociales, fue el tema de moda para gritar en esta red social por una igualdad, para luchar por una unión, para protestar en contra de los grades imperios. El fútbol es el opio del pueblo, pero ni con la docena de huevos a $1.800 de Carrasquilla, ni con las inequidades sociales del país o del mundo, ni por la falta de vacunas para esta grave pandemia del coronavirus vi un pie de lucha tan marcado.

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Pero no voy a hablar de las cosas realmente importantes como sociedad, sino de esta polémica del fútbol. En lo personal, la idea de ver a todos los equipos más legendarios enfrentarse entre sí, con los mejores jugadores del planeta, en un nuevo formato, era algo que me parecía simpatiquísimo. A la larga sí, muy bonito ver al Atalanta de Duván y Muriel enfrentar a los gigantes en la Champions League, pero la verdad me parece mejor ver un Real Madrid vs. Inter de Milán o un Barcelona vs. Juventus o un Liverpool vs. Atlético de Madrid.

El problema acá es romantizar. La vida es una, con picos altos y bajos, para venir a romantizarla. El fútbol, como el deporte, es espectáculo, es decir, un show busines’. Pagamos por ir al estadio a verlo, pagamos para verlo por televisión, pagamos por sus camisetas y asimismo los clubes pagan a sus empleados. El fútbol es un negocio y los clubes son una empresa. Es bonito ver la historia de David contra Goliat en el deporte, claro que sí. Pero para eso los clubes de menor presupuesto e historia podían tener las ligas locales para competir.

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El deporte evoluciona y siempre hay que mantener la atención del espectador. Es por eso por lo que esta Superliga era una idea de deporte y de negocio fantástica. Los mejores del mundo enfrentándose entre semana, con estadios llenos y con nuevos suscriptores de televisión pagando por ver estos juegos, porque sí, para ver el deporte hay que pagar. La verdad es que era un gana-gana.

Entonces me puse a pensar en qué evento deportivo se asimilaba a esta Superliga y lo encontré. Roger Federer, el mayor exponente del tenis en su historia, entendió que había que darle a este deporte otro espectáculo y ese fue la Laver Cup, un torneo mina de oro desde el 2017 y por el que hoy los fans de un deporte de élite se mueren por ir, por ver, por respirar.

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¿Por qué se parece a la Superliga? Primero, porque reúne a los mejores jugadores de la ATP en dos equipos: Europa vs. Resto del mundo. Segundo, porque nació para hacerle oposición a la Copa Davis, el campeonato de naciones más importante del mundo organizada por la Federación Internacional de Tenis (ITF), que es la Fifa del tenis, y ahora por el Grupo Kosmos, de Gerard Piqué, que ha venido en decadencia. Tres, porque el beneficio económico de tener a los mejores del mundo es muy alto.

Federer hizo lo que quiso. Montó su propio torneo, el que todos aplauden por verlo jugar el dobles junto a Nadal, por ver a los dos más gigantes del mundo darse consejos y festejar abrazados. ¿Dañó el tenis? No.  ¿Le dijeron algo por hacerlo? No. Lo que sí hizo fue elevarlo a otro nivel a este es-pec-tá-cu-lo. Los mejores tenistas del mundo, un sistema de puntuación llamativo, una puesta en escena formidable como la del Juego de las Estrellas de la NBA. Federer ideó el negocio perfecto y el rédito ha sido inmediato: buen tenis, 80 mil personas viéndolos por tres días, los grandes nombres atrayendo grandes marcas y ganando, como mínimo, 250 mil euros. El tenis gana, el aficionado gana y los deportistas ganan. Tan importante resultó que en el 2019 la ATP incluyó a la Laver Cup en su calendario.

Otro ejemplo. En el ciclismo está el World Tour, con los mejores equipos del mundo y los mejores ciclistas del planeta, corriendo las carreras más importantes del calendario. A estas pruebas van invitados, como iba a pasar en la Superliga europea, pero nadie dice nada de discriminación ni romantiza, porque esto es así.

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La Superliga me parecía una idea simpatiquísima, que tumbaron con el romanticismo del hincha, que debe ver que el fútbol es un negocio que también evoluciona y siempre que hay que atrapar a la audiencia.

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