Como dice el dicho
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Los dichos son guías de conducta, formas de explicar el devenir cotidiano, son síntesis de la sabiduría popular en todo el mundo, a tal grado que el mismo dicho se aplica tanto en México como en España, en Alemania, Italia…y muchos países más.

Los dichos están presentes en nuestras vidas en todo momento, siempre prestos a surgir a la menor provocación. Prácticamente para cualquier situación de nuestras vidas podemos aplicar un dicho, o por lo menos pensar en él. No hay una sóla persona que no haya verbalizado un refrán para explicar, justificar o sentenciar.

Por lo general, y aunque todos son materia de interpretación, cada refrán, cada dicho, tiene una gran precisión aplicable sólo a determinada situación. Así, siguiendo esta lógica y de manera natural, al escuchar cualquier dicho pensamos de inmediato en la situación que lo propicia, en la historia que encierra. Por ello la propuesta de la serie televisiva “Como dice el dicho…” es recrear múltiples historias que cada refrán nos puede inspirar y que seguramente despertarán el interés del público televidente, porque la identificación que propiciará cada programa de esta serie será prácticamente inmediata.

Llevados de la mano de Don Tomás, un bonachón hombre de más de 60 años, propietario del Café DEL DICHO AL HECHO, y de su nieta Isabel, de 18 años, quien ayuda a su abuelo en el manejo del negocio, conoceremos las historias que cada dicho propicia. La particularidad del local son sus paredes blancas, en donde cada cliente podrá libremente escribir el dicho o refrán que desee, y que sea la síntesis de lo que le ocurre en el momento particular en que lo escribe: será la condensación de su historia, que conoceremos en el programa.

Cada historia da inicio cuando la primera parte del dicho es escrita en una de las paredes del café, sea por Tomás, Isabel, algún cliente o de forma espontánea por efecto especial. A partir de este momento iniciará la dramatización de las historias, y después de su conclusión, regresaremos al Café donde tendrá lugar la reflexión final o el epílogo del programa que concluirá cuando en la pared se escriba el complemento del dicho.

De esta manera veremos una enorme variedad de historias, siempre en el género del melodrama, que tendrán diversos matices, desde relatos con tintes de comedia, hasta historias llenas de dramatismo descarnado. Pero aun cuando los programas de esta serie puedan tener tratamientos dramáticos tan distintos, el común denominador será su intención última: dejar en el televidente un buen sabor de boca, no sólo por haber pasado un agradable rato de esparcimiento, sino sobre todo porque, aunque vea la historia más terrible y sobrecogedora, siempre habrá una enseñanza, una esperanza para superar los conflictos, por más graves que estos sean.

Cada uno de los programas unitarios de esta serie llevará el título del inicio del dicho, pues de inmediato el televidente tendrá en mente la conclusión del mismo. De esta manera, un programa podrá titularse El que a dos amos sirve… y después de la palabra “fin” aparecerá en pantalla el complemento “…con alguno queda mal”, que en rigor es la síntesis del contenido del programa y al mismo tiempo la expectativa cumplida de nuestro público. Sin embargo, existen refranes que son materia de debate y cuestionamiento por su contenido tajante y definitivo que no necesariamente corresponden siempre con la realidad. Un ejemplo de esto es el refrán “Árbol que crece torcido…” cuya conclusión “…jamás su rama endereza”, cancela toda posibilidad de enmendar errores. En casos como éste, es probable que el complemento del dicho sea en forma interrogativa “…¿jamás su rama endereza?” con la intención de reinterpretarlos y modernizarlos, dando una esperanza al eliminar la rigidez de antaño.

En esta lógica, el dicho inconcluso “Más vale solo…” nos conducirá en el desarrollo del programa a su conclusión: “…que mal acompañado” Podría ser la historia de un adolescente que está rodeado de influencias que lo perjudican y que lo conducen a un camino de fatales consecuencias. Seguramente sería una historia en la que el chico comprenderá por sí mismo o con la ayuda de alguien cercano, que es mejor apartarse de esas influencias y buscar otras que le sean positivas.

El anterior es sólo un ejemplo del gran potencial que nos ofrece el crear historias conmovedoras, entrañables y aleccionadoras a partir de la sabiduría que encierran nuestros dichos.