Capitulos

Celebración de la Pasión del Señor | Abril 02 del 2021

Desde la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco presidió la celebración de la Pasión del Señor y la oración universal.

2 Abr 2021 16:22Por: canalrcn.com

El Papa Francisco acompañado por cerca de 200 fieles, presidió la celebración de la Pasión del Señor, en donde como es costumbre se postró ante la cruz y además elevó una oración ante Cristo crucificado. 

Además elevó la tradicional oración universal enconmendando de forma especial a todos los habitantes de la tierra quienes viven las consecuencias de la actual pandemia. El predicador de la Casa Pontificia, el Padre Rainiero Cantalamessa pronunció la homilía de la que dejamos apartes a continuación: 

El 3 de octubre pasado, en la tumba de san Francisco en Asís, el Santo Padre firmó su encíclica sobre la fraternidad «Fratres omnes». En poco tiempo, su escrito ha despertado en muchos corazones la aspiración hacia este valor universal, ha puesto de relieve las muchas heridas contra ella en el mundo de hoy, ha indicado caminos para llegar a una fraternidad humana verdadera y justa y ha exhortado a todos —personas e instituciones— a trabajar por ella... 

...Dado su horizonte universal, con razón evita restringir el discurso a lo que es propio y exclusivo de los cristianos. Sin embargo, hacia el final de la encíclica, hay un párrafo donde el fundamento evangélico de la fraternidad se resume en pocas palabras pero vibrantes. Dice:

“Otros beben de otras fuentes. Para nosotros, ese manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo. De él surge «para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado que se da a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con la humanidad entera como vocación de todos (FO 277)”.

El misterio de la cruz que estamos celebrando nos obliga a centrarnos precisamente en este fundamento cristológico de la fraternidad, que fue inaugurado precisamente en la muerte de Cristo...

...«Ve a mis hermanos —le dice a María Magdalena— y diles: "Subo a mi Padre y a tu Padre, a mi Dios y a vuestro Dios"» (Jn 20,17). En este mismo sentido, la Carta a los Hebreos escribe: «Quien santifica y los que son santificados todos provienen de un mismo origen; por esto [Cristo] no se avergüenza de llamarlos hermanos» (Heb 2,11).

Después de la Pascua, este es el uso más común del término hermano; indica al hermano de la fe, miembro de la comunidad cristiana. Hermanos «de sangre» también en este caso, ¡pero de la sangre de Cristo! Esto hace que la fraternidad de Cristo sea algo único y trascendente, en comparación con cualquier otro tipo de fraternidad, y se debe al hecho de que Cristo también es Dios.

Esta nueva fraternidad no reemplaza a otros tipos de fraternidad basados en la familia, la nación o la raza, sino que los corona. Todos los seres humanos son hermanos en cuanto criaturas del mismo Dios y Padre. A esto la fe cristiana añade una segunda razón decisiva. Somos hermanos no solo a título de creación, sino también de redención; no solo porque todos tenemos el mismo Padre, sino porque todos tenemos al mismo hermano, Cristo, «primogénito entre muchos hermanos».