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    El Chavo del 8 | Capítulos | La matera mágica

    2019-07-11 12:11:52 | Redactado por: canalrcn.com

    Los niños de la vecindad creen que sembrar dinero en una matera hará que nazca un árbol y tengan muchas de estas.

    Don Ramón está fuera de su casa tomando del tendedero su sombrero y su hija la Chilindrina llega en ese momento llorando desconsoladamente. De inmediato le pregunta qué le pasó, ella está tan mal por lo que al intentar contarle no se le entiende nada de lo que dice.

    Aunque Don Ramón le da varias oportunidades a su hija para que se calme, ella no para de llorar, así que él le pide que se vaya para su casa y cuando se tranquilice lo busque y le cuente lo que pasa.

    Quico está cerca, así que Don Ramón le pregunta si conoce el porqué está llorando la Chilindrina, pero el niño no sabe lo sucedido. Don Ramón al ver al chavo le pregunta por lo sucedido con su hija.

    El chavo piensa que Don Ramón le quiere quitar sus “huesitos de chabacano”, pero el hombre le explica que lo único que él quiere es saber qué le sucede a la Chilindrina. En ese momento el Chavo le confiesa que él se comió “los huesitos de chabacano” de la niña y por eso está así.

    Al día siguiente el chavo está jugando en el patio de la vecindad con tierra y Quico muy curioso se acerca para mirar qué hacía su amigo. El chavo le llena la cara de tierra al acercarse, el niño grita y se va para su casa.

    Don Ramón sale de su casa y al dar unos pasos cerca del chavo, este también le llena la cara de tierra, Don Ramón se enoja con él y le da un golpe en la cabeza. Después de esto, le pregunta por qué estaba aventando tierra, a lo que el Chavo le responde que quiere sembrar “los huesitos de chabacano” para cosechar muchos más y así poder irse a otra vecindad donde no le peguen.

    Minutos más tarde, Quico llega de la tienda con un algodón de azúcar. Al ver al chavo, le presume su golosina, el niño le echa tierra al algodón de azúcar de su amigo, consecuencia de la conducta que tuvo. Quico se pone a llorar desconsoladamente en la pared y allí se ensucia la cara con el algodón. Quico llama a su mamá, Don Ramón sale prácticamente al mismo tiempo, por esto Doña Florinda piensa que él hizo llorar a su hijo y le da una cachetada.

    La Chilindrina y Quico llegan a la vecindad cada uno con un algodón de azúcar, la niña le da del suyo al chavo, pero Quico muy enojado se lo llena de tierra.

    Luego de la discusión, Quico y el chavo tienen de a un peso cada uno, la Chilindrina les dice que sembrar la moneda hará que nazca un árbol de dinero y así podrán comprar muchas cosas. Los niños creen todo esto, pero la Chilindrina lo único que quiere es quedarse con los dos pesos.