La pólvora: un espectáculo que podría resultar peligroso 

Por: Mónica Grisales 

Pabellones de hospitales con camas ocupadas por  niños que han perdido una parte de su cuerpo, que tienen el rostro desfigurado  o peor, que tal vez nunca puedan volver a ver por que la pólvora les  quitó la posibilidad de hacerlo. 

Este es el panorama que año tras año  vive la población infantil en Colombia, pues a pesar de las campañas para evitar el uso casero de esta, las familias insisten en que una Navidad sin pólvora no es lo mismo. 

Las cifras de la Cruz Roja Colombiana revelan que anualmente son atendidos más de 600 niños  por quemaduras ocasionadas por pólvora y que  de este número,  el 40% son niños menores de 3 años, que por el descuido  de sus padres terminan con su cara desfigurada o tal vez encontrando la muerte. 

Y es que no es raro escuchar historias de niños que han perdido partes de sus manos cuando  jugaban con papeletas que sus padres le compraban para distraerlos, mientras  ellos celebraban las festividades tomando y quemando voladores. 

Por este dramático  motivo el Gobierno ha emprendido diversas campañas para evitar el indebido uso de esta sustancia que cobra tantas víctimas cada año. 

Es así como el Congreso Nacional, mediante la Ley 670 de 2001,   reglamentó la fabricación, el uso, la distribución y la venta de artículos pirotécnicos y fuegos artificiales y facultó a los alcaldes municipales y distritales la regulación del tema en sus correspondientes jurisdicciones. 

De esta manera,   en las principales ciudades del país,  como Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga y Barranquilla, las autoridades regionales tomaron medidas que buscan disminuir el número de niños quemados en las festividades navideñas. 

Según  el Cirujano plástico, Óscar Martín Gómez,  lo dramático de la pólvora “no es solo que produce  quemaduras,  sino muchas veces mutilaciones, por que son elementos que explotan y que pueden llegar incluso a amputar partes de las manos de los niños, entonces las secuelas son terribles, una quemadura por si misma  es muy difícil de manejar,  más si está asociada a la pérdida de una parte del cuerpo”. 

Sin embargo es indispensable recordar  que la pólvora no sólo ocasiona quemaduras,  sino que algunos productos que contienen fósforo blanco intoxican, produciendo fuerte dolor de estomago y cabeza. 

Por estas razones los fuegos artificiales, aunque  son un espectáculo muy atractivo, deben ser manejados sólo por especialistas en pirotecnia con el debido permiso de la autoridad, para evitar que sus hijos pasen a formar parte de una cifra.

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