| Los
daños sicológicos que dejan las quemaduras,
son una marca para siempre
La
piel de un niño quemado por la pólvora no
volverá a ser igual a pesar de las cirugías
plásticas. Pero eso no es todo, las
quemaduras ocasionan graves secuelas sicológicas
que los acompañan toda la vida.
Según
los médicos la estadía de un niño quemado
en un centro hospitalario puede durar un
promedio de seis semanas, “pero el cirujano
y el sicólogo lo siguen durante toda su
vida”.
En
ocasiones, cuando los artefactos con pólvora
son de alta potencia, los niños llegan
“con los dedos colgando” y “al despertar
y salir del quirófano ven su mano sólo
con cuatro deditos... no hay ser humano
que controle su dolor”, explicó Alexander Vélez,
cirujano especializado en cirugía
reconstructiva.
Es
en ese momento que empiezan los verdaderos
traumas sicológicos para los niños que ahora
inician una nueva vida sin una parte de su
cuerpo, además, en muchas ocasiones y cuando
las quemaduras implican el rostro deben
soportar discriminación y rechazo.
En
nuestro país muchos niños caminan por
la vida con la sombra de un accidente que
cambió sus vidas en forma radical y negativa,
padecen cicatrices, problemas ortopédicos y
desgraciadamente el rechazo de su entorno.
En
esos casos los médicos recomiendan realizar
un examen psicológico de pacientes y
familiares para determinar el daño provocado
por el accidente y así proceder con atención
psicológica personalizada tanto al pequeño
como a los familiares.
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