Santiago Alarcón es Maximiliano Velandia

Deber antes que vida

 

Realmente esa frase del himno nacional nunca se le ha quedado especialmente grabada en la cabeza a Max pero pareciera que refleja claramente lo que, a la larga, ha pasado con él desde que decidió unirse a la policía nacional para servir a su país y demostrarle a su padre que no era un bueno para nada como alguna vez se lo dijo. 

 

Max fue formado por un militar que estaba convencido de que poniéndole a su hijo nombre de emperador iba a lograr algo de grandeza en el niño. Pero lo esperado no se cumplió porque el padre lo crió bajo las más rígidas normas castrenses.  Su educación se basó en una disciplina férrea, pocas o ninguna demostraciones de afecto físico más allá de las necesarias en los cumpleaños, exigencias de alto rendimiento en cada espacio de su vida y poca presencia del padre.  Por supuesto, la rebeldía de Max no se hizo esperar y, también correspondiendo con el estereotipo, hizo todo lo posible por retar a su padre: malas calificaciones, escapadas de casa y hasta consumir alucinógenos hasta terminar en una clínica por una sobredosis de hongos.